1. Limpieza doble:
    La limpieza es esencial para eliminar las impurezas y la suciedad de la piel. Usa un limpiador suave y adecuado para tu tipo de piel. Se debe hacer por la mañana y por la noche.
  2. Tonificación:
    Después de la limpieza, es importante equilibrar el pH de la piel y prepararla para la hidratación. Usa un tónico sin alcohol para tonificar la piel.
  3. Hidratación:
    La hidratación es crucial para mantener la piel suave y elástica. Usa una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel y aplícala por la mañana y por la noche.
  4. Protección solar: Es importante proteger la piel de los rayos UV dañinos del sol. Usa un protector solar adecuado para tu tipo de piel y aplícalo todos los días.

Además de esta rutina básica, puedes incluir otros productos según tus necesidades individuales, como un exfoliante para eliminar las células muertas de la piel una vez por semana, un suero para tratar problemas específicos, como manchas o arrugas, o una mascarilla facial para hidratar o iluminar la piel. Pero recuerda no sobre exfoliar o usar demasiados productos para evitar irritaciones y alergias.